jueves, 11 de abril de 2013

21. UN REBAÑO DE PULGONES




Hormigas (Lasius sp.) ordeñando
su rebaño de pulgones
Los pulgones ya han empezado a infestar algunas plantas. En general, estos insectos sólo atacan a aquellas plantas que están estresadas por algún motivo. El estrés de las plantas se debe casi siempre a un exceso de riego (o un exceso de lluvia, como en este caso) y a la falta de espacio vital producida por el consiguiente crecimiento desmesurado del follaje, tanto del suyo propio como del de las plantas vecinas.

Por eso, cuando una planta está infestada de pulgones, lo primero que hago es tranquilizarla. Para ello, una vez limpiadas las partes afectadas (con agua a presión o con una esponja empapada en agua jabonosa), reduzco los riegos y recorto parte del follaje excedente, asegurándome de que el aire puede circular libremente entre las ramas y secar el suelo. La eliminación de parte del follaje tiene la ventaja, además, de que deja a los pulgones expuestos a los depredadores.

A continuación he controlado a las hormigas, pues son ellas las pastoras de los rebaños de pulgones. Las hormigas trasladan a los pulgones de un sitio a otro, para proveerles los tallos más tiernos y jugosos, preferiblemente en lugares poco accesibles. Los ordeñan para obtener un líquido azucarado y los protegen de los depredadores. 



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