sábado, 30 de agosto de 2014

96. EL ABREVADERO EN LA AZOTEA


He puesto un cubo en la azotea para recoger el agua que gotea del termo de la placa solar. Muchos pájaros aprovechan este cubo como abrevadero.





*¡muchas gracias a G&L por estos vídeos!

miércoles, 27 de agosto de 2014

95. ESPINACAS


Semillas de espinaca
 
Hace varios días encontré una caja de madera en la calle, abandonada junto al contenedor de basura. Me la llevé a casa con la intención de reutilizarla como recipiente para plantar hortalizas.
Esta mañana, le di una mano de aceite para embellecer la madera y protegerla del agua de riego.
A continuación, he cubierto las paredes interiores utilizando restos de un rollo de césped artificial, a modo de malla, para impedir que la tierra se escape por los huecos entre los listones de madera.
Una vez terminada la reparación de la caja, la he rellenado de tierra y he plantado en ella semillas de espinacas.
No he podido evitar acordarme de Popeye y de su famosa frase: « I yam what I yam and that's what I yam » (Yo soy lo que soy y eso es todo lo que soy).


Preparación del cajón para plantar espinacas
Ahora toca esperar tranquilamente a ver germinar lo sembrado

lunes, 18 de agosto de 2014

94. EL COLLAR DE LA TÓRTOLA

You can find the entire cosmos lurking in its least remarkable objects [Wislawa Szymborska]

All human knowledge takes de form of interpretation [Walter Benjamin]

We know too much and are convinced of too little [T.S.Eliot]


Ayer domingo por la mañana encontré una cría de tórtola turca (Streptopelia decaocto) al pie del hibisco. La dejé tranquila donde estaba, pensando que sus progenitores andarían en las proximidades, quizá en lo alto de las ramas del ciprés. Cuando el Sr. G vino comprobamos que el pájaro aún seguía inmóvil donde yo lo había dejado. El Sr. G lo observó muy interesado, y luego dijo que las tórtolas son profetisas que enseñan la sabiduría divina, mientras que las palomas representan la sabiduría humana. "Siendo parecidas", explicó, "ambas se diferencian como una copia de su modelo". Yo no sabía si, al decir esto, el Sr. G se refería a las dos formas de sabiduría mencionadas o a ambas especies de pájaros. "¿Y cuál es el mensaje que nos trae hoy este pichón de tórtola?", le pregunté, intentando que no se notara un tono burlón. El Sr. G me pidió un cuaderno y un lápiz, y entonces, quitándose su anillo, lo colocó en el papel. Luego pasó la punta del lápiz cuidadosamente por todo el alrededor, excepto por la parte que tenía sujeta con la yema del dedo. Al terminar el dibujo, me lo mostró, con un gesto satisfecho. Se trataba de un círculo incompleto. Intrigado, le pregunté qué significaba exactamente, y él respondió: "¿No lo ves? Es el dibujo del collar que caracteriza el plumaje de esta especie de ave cuando es adulta". Y después, poniéndome su mano en el hombro, añadió: "Jardinero, ya te lo dije el otro día, la memoria no está en el interior de tu cabeza, sino fuera (→92). Cada vez que veas una tórtola, piensa en el dibujo de su collar".



El característico collar de la tórtola turca reproduce la imagen de un círculo incompleto.
Por más que lo miro, no entiendo qué es lo que tendría que hacerme recordar.



sábado, 16 de agosto de 2014

93. VERDE SU OJO



Esta mañana, mientras cortaba las balsaminas, he encontrado una mantis religiosa posada en uno de los tutores. Es la primera vez que veo esta clase de insectos en mi jardín. Al observarla tan de cerca he comprendido muy bien la fascinación que las mantis ejercían sobre los artistas surrealistas, hasta el punto de que algunos como Dalí y Breton las tenían en sus casas, guardadas en terrarios. Para ellos, la mantis representaba el poder femenino. Un poder a la vez guerrero y tranquilo, como el de Minerva, Palas o la reina Talestris. 
Me he ausentado unos minutos para retirar los restos de las balsaminas, escogiendo los mejores frutos, y a la vuelta la mantis ya no estaba por ninguna parte. Mientras seleccionaba y guardaba las semillas de balsamina para la próxima primavera, desilusionado por la desaparición del insecto, me vino a la mente este poemita de Cocteau: ¡Devuélveme esta compañera mortífera, esta mantis religiosa, este amor que me devoraba! Su pico, sus largas piernas de amazona, verde su ojo de Palas al fondo de las ranuras del casco...




frutos y semillas de balsamina (Impatiens balsamina)




jueves, 14 de agosto de 2014

92. LO DE DENTRO AFUERA



“People generally see what they look for, and hear what they listen for” [Harper Lee]



Al volver de las vacaciones, he encontrado un paquete en el buzón. En el interior del paquete había una plaquita artesanal de barro cocido, decorado con las letras G y Q. Enseguida le he puesto un soporte y lo he colgado en el muro junto a la puerta del jardín. 
A los pocos días, el domingo pasado, el Sr. G se percató de esta novedad nada más entrar. Le he comentado que, en mi jardín, los objetos cuentan tanto como las plantas. Me gusta verlos, tocarlos y también oírlos cuando el viento los hace sonar. Casi todos funcionan además como sostén para las plantas, como reservas de humedad y como refugio improvisado para las salamanquesas, las arañas y diversos tipos de insectos. El Sr. G asintió tres veces con la cabeza mientras yo le explicaba esto. 
Él añadió que los objetos, como las palabras, conservan y transmiten nuestra memoria del mundo, y también nuestros olvidos. Dijo que la memoria, al contrario de lo que se piensa, no está ubicada en nuestro cerebro, sino fuera, en los objetos que nos rodean. Según el Sr. G, la única manera de asegurar los recuerdos es mantener bien adiestrados los sentidos del gusto, el olfato, el tacto, el oído y la vista. Toda la información obtenida por ellos la guardamos en el cerebro. "Por eso tenemos la ilusión de que la memoria está en nuestra cabeza. Pero dentro sólo está la copia, la parte filtrada", dijo, y luego, tras un breve silencio, concluyó "Lo de dentro está fuera".







viernes, 1 de agosto de 2014

91. ¿QUÉ ME ENCONTRARÉ?





Sin apenas hacer ruido, he abierto la puerta del jardín y me he ido de vacaciones. Me gusta ausentarme temporalmente por la ilusión de recomenzar tras el retorno. Sentado en la arena de la playa, anticipo el presentimiento a la vez fúnebre y gozoso con el que atravieso de nuevo la puerta, de regreso al jardín, preguntándome qué me encontraré. Ya imagino al limonero reprochándome amablemente: "Hace tiempo que no sabíamos nada de ti. El sol y el mar han bronceado tu piel".